por Alberto Virués
Con el término ergogénesis se entiende cómo producción de energía. Con estas líneas lo que pretendo es ayudar un poco a entender lo que de verdad tiene una evidencia científica sobre la cantidad de productos que existen en circulación, y de esta forma que no nos calienten el tarro.
Evidentemente en el mundo de la montaña y fuera de la competición esto nos puede parecer que no existe, pero siempre hemos oído hablar del mundo de las gimnasios, ciclismo, maratón, etc. Donde estas sustancias y otras aún más peligrosas, se usan con cierta alegría.
Para realizar un entrenamiento de fuerza donde queremos conseguir una hipertrofia muscular muchos deportistas recurren a esteroides anabolizantes para maximizar el crecimiento muscular, pero además de estar prohibidos suponen un serio problema para la salud del “deportista”. Por esta razón se ha extendido el uso de suplementos aminoacídicos o concentrados proteicos.
Arginina, ornitina,lisina. Desde hace ciertos años se le suponían funciones donde se incrementaba la producción de la hormona de crecimiento, pero los estudios más recientes no encuentran efectos ni en conjunto ni por separados sobre los niveles de la hormona de crecimiento, insulina o testosterona. Todo lo que se afirma sobre estos compuestos es, por el momento, pura especulación.
Creatinina. Diversos estudios sugieren que suplementos de creatinina (20-25 g día, 4 veces al día durante 5 días), estimulan el rendimiento en ejercicios breves e intensos característicos de deportes de tipo explosivos. El efecto por tanto sería útil en entrenamientos con pesas permitiendo multiples repeticiones y series y entrenar por más tiempo.
Aminoácidos ramificados. En ejercicios de larga duración diversos autores han propuesto que la reducción plasmática de aminoácidos ramificados frente a los aromáticos hace que se aumente la síntesis de 5-hidroxitriptamina cerebral apareciendo los síntomas de fatiga. Los estudio parecen confirmar esta hipótesis, pero el efecto de la suplementación con aminoácidos ramificados está menos clara y no suponen un retraso en los síntomas de fatiga.
Acido Aspártico. La concentración de amoniaco en sangre aumenta con la intensidad y duración del ejercicio, siendo causa de fatiga por su efecto tóxico. El ácido aspártico participa en la conversión de amoniaco en urea, por tal razón se ha propuesto que retrasaría la fatiga. Aunque su uso no plantee problemas de salud, los resultados de los estudios no demuestran que mejore el rendimiento.
Cafeína. A día de hoy podemos afirmar que aumenta el rendimiento en ejercicio prolongados de resistencia y en ejercicios de corta duración. Parece que actúa movilizando los ácidos grasos libres de depósitos musculares y adiposos, además tendría efecto sobre la parte del sistema nervioso central relacionada con la percepción del esfuerzo. No deben emplearse dosis superiores de 9 mg/kg.
Inosina, colina, lecitina, ácido pangámico, gamma orizanol y carnitina, se encuentran entre las sustancias cuyos efectos ergogénicos potenciales no han sido confirmados.
Antioxidantes. Dentro de este grupo de encuentran las vitaminas C, E y beta-carotenos, minerales (selenio y otros) e intermediarios metabólicos (coenzima Q). Todos demuestran en pruebas de laboratorio con animales alimentados con dietas restrictivas que son mas susceptibles a lesiones titulares y bajo rendimiento, pero esta deficiencia nutricional en deportistas entrenados no se dan. Por el momento en cuanto a estas sustancias, aunque los estudios parecen ser prometedores y que los individuos entrenados requieren mayor cantidad de sustancias antioxidantes, los resultados aún no son concluyentes.
Como resumen podemos decir que la clave del deporte es la filosofía con la cual te lo tomes. La alimentación y la programación de los entrenamientos son las claves para mejorar el rendimiento, y esto no puede ser sustituidos por otras sustancias que además no han demostrado su utilidad.
Alberto Virués
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