Viernes 21 de abril de 2006
Bastante antes de las 7,05, hora prevista para nuestro vuelo, nos encontrábamos en el aeropuerto de Jerez intentando volar hacia Madrid y Santiago. Sufrimos retraso, perdimos el siguiente avión y también otro retraso. Finalmente llegamos a Santiago a las 2,35, después de pasar 5 horas y 30 minutos entre aeropuertos y avisos.
Tomamos 2 trenes, uno desde Santiago a Orense y otro desde aquí a Ponferrada. En este último entramos en nuestro vagón y ocupamos nuestros asientos sin saberlo. Juan exclamó: ¡ Es cosa de Santiago! – al darse cuenta.
José, un ponferreño, nos ayudó a encontrar hospedaje. Agradecidos nos despedimos de él y nos fuimos a la cama a la 1,13.
Sábado 22 de abril de 2006.
Y a las 7,44 en pie, a buscar la Cartilla para poder empezar. La conseguimos en el Albergue del
Peregrino después de desayunar junto al Castillo y empezamos. En Camponaraya, junto al río Naraya, paramos a descansar y a comer algo y a las 4,15 llegamos al albergue de Villafranca del Bierzo.
Sellamos la cartilla y después de instalarnos y ducharnos nos fuimos a cenar con calcetines y chanclas. Después de un paseo tocamos la puerta del Perdón y dejamos que el tiempo pasara viendo como se ocultaba el sol hasta la hora de cenar. Empanada, pulpo y a dormir.
Ese día corría un rally por la zona.
Domingo 23 de abril de 2006
A las 7,50 h iniciamos el camino por la montaña hasta Trabadelos, donde desayunamos tortilla de patatas y café doble y seguimos camino…
En las Herrerillas, en una acequia junto al puente romano nos refrescamos los pies en agua helada y continuamos hacia La Faba, donde entramos equivocadamente en el albergue de una inglesa: ¡Hello Entry! Me parece que no. Y nos fuimos… al bar de Mari. En el último rincón del Bierzo, en la cima de una montaña entre castaños y robles y laderas de pino gallego que bajan hasta el río, bordeado de alisos y chopos.
Corría un viento suave y empezaba a refrescar cuando, a las 5,30, llegábamos a O´Cebreiro. Nos instalamos en el albergue antes de curarnos las ampollas y salimos a visitar la iglesia, comparar bisutería celta y sellar la cartilla. Cenamos en un bar de piedra: sopa gallega y tarta de Santiago.
Lunes 24 de abril de 2006
Comenzamos el descenso con algunos toboganes y subidas apreciables hasta Triacastilla, donde encontramos a Juanjo, un madrileño que nos acompañó hasta el Monasterio de Samos. Accedimos a él mediante un camino paralelo al río y desde un balcón natural pudimos contemplar un vergel lleno de huertas junto al río Sarria que transcurre pegado a los muros del Monasterio como un canal veneciano. Por la puerta trasera pasamos al pabellón habilitado para los peregrinos. Todo allí es gratis, así que dejamos la voluntad en una hucha. Además de visitar el Monasterio fuimos a Maitines y a Misa. Y claro, a cenar y a la cama.
Martes 25 de abril de 2006
Nos levantamos a las 7 y, tras un breve descanso a las 12 de la mañana en Sarria, llegamos a Puerto Marín. Cruzamos un puente interminable después de subir una escalera de granito muy empinada, desembocamos en una plaza donde está la iglesia procedente del antiguo pueblo sumergido actualmente en las aguas del pantano. Todas sus piedras fueron desmontadas, numeradas y vueltas a montar en el pueblo nuevo.
Después de sellar la cartilla y ducharnos nos curamos los pies, que cada vez estaban más cansados, cosidos y con ampollas y con chanclas y calcetines, como siempre, nos fuimos a pasear y a la zona de bares donde volvimos a encontrar a Juanjo “el Madrileño”.
Miércoles 26 de abril de 2006.
A las 7,30 emprendimos camino hacia Pola del Rey, donde llegamos a las 2,30. Almorzamos y cenamos en la misma pulpería, donde comimos pulpo y carne de membrillo y queso y vimos el partido Barcelona-Milán.
Jueves 27 de abril de 2006.
Empezamos a caminar un poco más tarde que de costumbre y sin desayunar para hacerlo en el camino. Encontramos una zona de casas de piedra desperdigadas y entramos en una pequeña cafetería decorada con recuerdos de Cuba. El dueño, viajero aventurero, hizo la mili en Camposoto y conocía Chiclana y la Bodega El Sanatorio.
Continuamos hacia Casanova, Leboreiros y a las 11,30 llegamos a Melide, donde está la mejor pulpería de Galicia. Tomamos pulpo y albariño y seguimos hacia Bonete y Castañeda hasta Ribadeo da Baixo. Vimos el puente romano sobre el río Iso en un paraje bucólico y llegamos al albergue.
Viernes 28 de abril de 2006.
Recogimos la ropa que habíamos lavado y tendido el día anterior y llegamos a Pedrousa a las 2,45 acompañados por otro peregrino de Jerez. Descansamos en el albergue donde jugamos algunas partidas de parchís.
Sábado 29 de abril de 2006.
Iniciamos el camino con frío y viento y, con la esperanza de desayunar pronto. Atravesamos bosques con senderos de hadas y brujas, hasta llegar a Salceda. El Monte do Gozo nos decepcionó un poco porque está abandonado y porque no veíamos las Torres de la Catedral. Al llegar a Santiago encontramos una manifestación y la Misa del Peregrino empezada así que nos fuimos a que nos dieran la Compostelana, al hostal y a tomarnos una mariscada que para eso era nuestra primera comida en Santiago.
Visitamos la iglesia de las Carmelitas Descalzas y después la Colegiata que nos sorprendió por sus columnas, sus contrafuertes y los grandes bloques de piedra. Contribuimos al desgaste de su escalón de entrada y asistimos a un bautizo y a la misa con un sermón dedicado a la familia, el matrimonio y los hijos…
Cenamos en el bar Lizarra y nos fuimos a dormir.
Domingo 30 de abril de 2006.
Dormimos muy bien y nos levantamos muy descansados y recuperados. Fuimos a la Catedral y entramos por la puerta de la Platería que estaba abarrotada de peregrinos. La misa, celebrada con curas portugueses, en latín y portugués fue grandiosa, así como el ritual del Botafumeiro. Comimos pescado, almejas y chipirones y compramos dulces de almendra.
Lunes 1 de mayo de 2006
El día de fiesta amaneció despejado y con buena temperatura. Desayunamos en la Rua do Camiño, estuvimos paseando y descansando hasta la hora de comer y repetimos en el bar Lizarra, donde se paga según los palillos que tengas en el plato. Esta fue nuestra última comida en Santiago porque a las 5,30 teníamos vuelo hacia Madrid.
Antonio Díaz Panés
Nota final:
Deseo de todo corazón poder algún día hacer el Camino de Santiago igual que Antonio. Mientras llega ese momento le agradezco de verdad que haya compartido conmigo su diario que tanto me ha emocionado y que ahora mismo acabo de resumir.
María Felisa Alba Palop.
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