A veces comentamos entre los escaladores que la escalada para nosotros no es solamente un deporte, sino una forma de vida. Aunque esta afirmación pueda parecer arrogante para los practicantes de otros deportes, lo cierto es que así lo sentimos en general los escaladores.
En la escalada encontramos la libertad en estado puro. Siendo la libertad uno de los valores más perseguidos por los hombres y mujeres en todo el mundo. Cuando se practica la escalada, sobre todo en grandes paredes, la persona se olvida de todo que le ata a lo cotidiano. Ese sentimiento de desposesión de lo material y el sentimiento de la grandeza de valores morales hace de la escalada para algunas personas algo más que un deporte e incluso en mi caso incluso más que una forma de vivir. Forma parte de mi vida y me ayuda a conocerme mejor día a día.

El contacto directo con una naturaleza apenas modificada, las relaciones de amistad que te unen con tus compañeros de escalada y la sensación de aventura y libertad quizás sean motivos suficientes, aunque no los únicos. Cuando nuestro compañero y amigo Héctor Parra perdió la vida en Sierra Nevada, no estaba realizando una locura como alguien pudo pensar. Por el contrario él estaba realizando un sueño más. Los escaladores nos planteamos objetivos a cumplir que se convierten en un gran motor de motivación e ilusión. Estos objetivos nos hacen ir avanzando en nuestro camino de conocimiento personal y social. En los momentos más difíciles es cuando la persona llega a conocerse más y mejor, subiendo un pequeño escalón en el proceso de evolución. Desde estas modestas líneas quisiera rendir un homenaje a Héctor Parra : Alegre, fuerte, decidido, valiente, audaz y sobre todo lo demás gran ser humano. Que su recuerdo permanezca en el tiempo y que su trayectoria e ilusión sirvan de ejemplo a futuras generaciones de escaladores.
Fotos y texto de Marcelo Núñez Vizán. Miembro del Club de Montaña de Chiclana.
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