5/08/2008

UN DÍA DE SENDERO

por Manuel Espada Butrón

Quillo, el domingo a las 08:00 en el pabellón. Este bien podría ser el punto de partida para un día de sendero por la sierra de Cádiz. Llega el día acordado, nos vemos en el punto de salida, y desde el día anterior con los preparativos de tu calzado y mochila, el gusanillo de la montaña te esta poniendo sobre aviso que se acerca el día deseado.


Cuando acuerdas una salida a la montaña, poco importa que el día este lluvioso, con viento, frío o nublado, tiene que ser una fuerza mayor, para abortar la salida, eso si siempre que salgas con compañeros con experiencia y conocimiento de la zona donde se va, como todo en la vida en la montaña la seguridad y el conocimiento de lo que vas hacer en cada momento es fundamental para que un día de disfrute termine con el objetivo marcado, que es el de regresar a casa en buen estado. Un sendero que has hecho en primavera, es distinto en cada una de las distintas estaciones del año, y cada una tiene su encanto si sabes apreciar la cantidad de sensaciones que la montaña te brinda en cada periodo estacional. Saber disfrutar de los olores, del sonido, de la vista, poder tocar una planta aromática y degustar un “simple” bocadillo en un paraje maravilloso y mantener una conversación con los compañeros de senderos, son para los amantes de este deporte algunas de las cosas que el montañero valora.

Coge aire colega, que viene una pendiente, esta subida siempre se me atraganta, no te quejes siempre dices lo mismo y cuando llegamos arriba ya no te acuerdas de nada. ¿Cuántas veces has recorrido este sendero? Va por la cuarta, ¡claro! Lo que yo te digo. Este podría ser un trozo de conversación entre dos colegas de senderos cuando se esta paso a paso andando el camino.

Hoy hemos tenido suerte, y hemos podido hablar con un ganadero que tiene un rebaño de cabras por la zona y hemos disfrutado de una larga charla sobre los caminos del sendero que a veces vemos y que no conocemos sus destinos y que muy amablemente y con una sabiduría magistral nos orienta en tal o cual dirección y nos enriquecemos con sus datos y su charla que cuando nos damos cuenta volvemos apreciar otras de las cosas que en la montaña parece “pararse” y es el tiempo, y este (El tiempo) en el sendero lo marca el sol.

Este tipo de información que nos facilitan las gentes de los pueblos donde bien comienzan, transcurren o finaliza un sendero es fundamental para poder ir conociendo nuevos caminos, que nos puedan llevar a disfrutar de otros parajes de la zona.

Todo sendero tiene un punto de partida y otro de llegada, y este nuestro de hoy esta tocando a su fin.

Cuando llegamos a los coches, nos aseamos un poco para reponer fuerzas y comentar la jornada en la venta de vuelta a casa con un café o infusión de por medio.


Manuel Espada Butrón

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