RECORRIDO: OVIEDO-SANTIAGO de COMPOSTELA
CAPITULO I
Con la experiencia del año anterior, en la que mi hermano Antonio y yo hicimos la ruta del “Camino Francés”, este año, intentamos superarnos haciendo más días de camino y ha resultado más fácil planificar todo para hacer la ruta del “Camino Primitivo”. Esta ruta, por su historia, dificultad y encanto natural, nos es especialmente atractiva. Por ello, he intentado resumir cada día, intentando omitir el menor número de anécdotas y acontecimientos posibles.
Como referencia histórica, fue en tiempos del monarca astur Alfonso II el Casto (791-842), cuando llegan a la corte ovetense las noticias del fabuloso descubrimiento ocurrido en el compostelano monte Libredón, señalando la tradición que el propio monarca, “con paso acelerado”, con expresión de la Historia Compostelana del siglo XII, se convirtió en el primer peregrino a Santiago, siguiendo para ello viejos caminos que parecen datar cuando menos de épocas romanas. Por ello, es esta una de las vías históricas de mayor simbolismo del norte peninsular.
Existe un dicho popular que dice: “Quien va a Santiago y no a El Salvador (catedral de Oviedo), es como quien habla con el siervo y no con el señor”.
Sábado 21 de Abril de 2007
Tomamos el vuelo Jerez-Madrid de las 7:40h. –que por cierto no lo perdimos por los pelos y la buena disposición de las azafatas de Spanair- y llegamos a Madrid a las 8:50 h.; pensábamos tomar el vuelo a Oviedo de las 10:05h. pero nos dijeron que era un error y que nuestro vuelo saldría a las 13:20h, aunque en realidad salió a las 2:05h y no llegamos a Oviedo hasta las 15:00h. Dado que el aeropuerto está en Avilés, tomamos un taxi hasta Oviedo y el desplazamiento de los 40 km que distaban, se nos hizo ameno con la conversación con el taxista, que nos indicó los lugares donde podríamos comer bien y a buen precio; éste nos dejó justo en el centro de Oviedo, en la calle Gascón, que desemboca en la catedral y está repleta de buenos bares y sidrerías. Comimos bien en “La Pomareda”; buena carne acompañada de buena sidra. Visitamos la catedral de “El Salvador”, ¡¡impresionante!! Tuvimos la suerte que se celebraba una boda, y la iglesia estaba totalmente iluminada. Sus arcos y estructura interior nos dejaron boquiabiertos. Localizamos el albergue de peregrinos, muy céntrico, donde dejamos la mochila y nos dieron la Credencial del Peregrino, nos pusieron el primer sello y el resto del día nos dedicamos a recorrer el casco histórico de la ciudad, cuyo ambiente nos remite a la época medieval. Tras una ligera cena, nos fuimos a dormir temprano para poder descansar. El albergue lo compartimos con un matrimonio francés, tiene 10 literas en una sola habitación con un solo cuarto de baño con ducha, pero todo muy limpio.
Domingo 22 de Abril de 2007: Oviedo-Tineo(Asturias)
Sin madrugar mucho, nos preparamos la mochila que pesaba unos 12 kilos y nos despedimos del matrimonio francés, que se tomaban un día más de descanso, para seguir la senda de las conchas jacobeas doradas, que atornilladas en el acerado, guiaban nuestro camino. Día soleado y buena temperatura.
El camino se inicia en la plaza de la catedral. Objetivo: San Juan de Villapañada, a 27,4 km. Cruzamos gran cantidad de pequeñas aldeas, preciosos senderos y a veces algunos tramos de carretera. Anduvimos junto al río Nalón, con un gran caudal y anchura de vado, hasta cruzarlo por un punte de hormigón. De Peñaflor a Grado hay que hacerlo por carretera, sin apenas arcén, por lo que es muy peligrosa. Hacía calor y se nos hizo interminable hasta que llegamos a Grado. Ya teníamos cerca nuestro destino y no compramos provisiones pensando en hacerlo en San Juan de Villapañada. Esto fue un error ya que al llegar, nos dimos cuenta de que lo único que había era un diseminado de casas de vaqueros, cuyos habitantes no los veíamos por ningún sitio, y el albergue de peregrinos, encima de una peña con una vista preciosa del valle y la vega donde estaba la ciudad de Grado. Un vaquero, que parecía octogenario, nos abrió el albergue para nosotros dos; es un antiguo colegio rural habilitado con 10 literas, un comedor (para el que lleve comida) y dos cuartos de baño con ducha y agua caliente. Tiene calentadores eléctricos para las noches frías, que utilizamos para secar la ropa lavada. A media tarde, el hambre nos invadió y nos dirigimos frente al albergue, donde vive el hospedero. Una vieja casa de piedra con dos habitaciones que servían, una para comer sobre una vieja mesa de madera y la otra para dormir, con un hueco en el suelo que daba a un sótano donde guardaba vino joven de la tierra y aperos del campo. Al decirnos que no había donde comprar nada, le pedimos que nos diese algo de comer, y le pagáramos lo que conviniera. Nos dijo que volviésemos más tarde, y nos dio lo que tenía: dos latas de atún, que comimos en la vieja mesa, sin pan y con vino tinto que le traían de León, y dos chorizos picantes con un trozo de pan del día anterior, porque el domingo no subía el panadero. Vino y buena charla fueron la sobremesa. Cuando salimos, el sol comenzaba a ocultarse y el fresco vespertino hizo que nos abrigásemos. Tras un pequeño paseo para divisar el paisaje, anocheció y nos recogimos para descansar. El recorrido del día nos llevó 6 horas.
Lunes 23 de Abril de 2007: San Juan de Villapañada-Tineo(Asturias)
Nos levantamos a las 7:30h. Recogimos todo y salimos con una niebla espesa. Por carretera sin arcén nos dirigimos al Alto de Fresno. Pasamos por cuatro aldeas y con pronunciado ascenso antes de llegar a Cornellana. En este pueblo, después de desayunar, cruzamos el río Narcea y visitamos el monasterio de San Salvador, muy grande y bien conservado, pero poco cuidado y solitario. Desde allí, nos dirigimos a Salas, que es cabeza de Consejo. Cruzamos de nuevo el río Nonaya por el puente de Casazorrilla, cuya población tiene unos 60 habitantes, con una capilla dedicada a Santa Ana. Con terreno ascendente, cruzamos Mallecín, y ya teníamos a Salas a la vista. Llegamos a las 13:30h con un hambre atroz; el pueblo es precioso y una vez visto lo esencial, el hambre hizo que entrásemos bajo el arco del castillo de la ciudad y a la derecha hay un bar con menú a 7€ “Bar Luciana” y comimos de primero, pote; de segundo, lenguado o filetes rebosados con patatas fritas, cerveza y café. A las 14:30h continuamos para Tineo, con energías renovadas, pero en 13,5 km ascendimos de 300 a 700m de altitud. Quemamos todas las energías que habíamos comido. El camino nos recordó a El Quijote frente a sus gigantes de vientos, cuando pasamos junto a un parque eólico en lo más alto de las montañas, para luego bajar y cruzar el valle hasta subir a las montañas de enfrente. Llegamos al albergue de Tineo a las 19:30h, sin saber que el hospedero se iba a las 20:00h. Exhaustos de tan larga jornada, después de la ducha no teníamos ni ganas de cenar. El hospedero nos dijo que habíamos andado al menos 45 km., cuando creíamos que habían sido 38, debido a que habían cambiado la ruta que figuraba en nuestra guía.
Sellamos nuestras credenciales y organizamos la ruta de la próxima jornada. Dormimos sin cenar. El albergue tiene 16 literas, armarios, calefacción y dos cuartos de baños completos.
Martes 24 de Abril de 2007: Tineo-Peñaseita (Asturias)
A las claras del día, desayunamos bocata de jamón y café. La jornada prometía ser larga, pero el camino, aunque duro, merecía la pena. Nos dirigimos hacia Pola de Allande por senderos de montaña y calzadas romanas, que con el paso del tiempo, se dejaron de utilizar, se cubría de malezas y se estrechaban. Destacamos la atención de Hermínia, dependienta de “Almacenes Casa Herminia”, en Campiello (Tineo) Asturias, que nos atendió maravillosamente, donde degustamos las buenas chacinas de la tierra y compramos dos buenas manzanas y barras de chocolatina para el camino. Nos selló la credencial con la dedicatoria “Que Dios os lleve en la palma de su mano”. El camino hasta Polla, aunque tortuoso y con tramos de carretera, es bonito y relajado por el poco tráfico existente. La sorpresa fue que al llegar a Pola de Allande, vimos que el albergue de peregrinos no estaba allí, sino en Peñaseita, 2,8 km más arriba, con subida de al menos 40º.
Esto resultó ser bastante duro e interminables, por no esperarlos. En el albergue sólo había un francés; las llaves las tienen en el bar de al lado, donde después de acomodarnos y de la ducha, cenamos lo mismo que desayunamos porque no tenían otra cosa: más charcutería de la tierra. Café de poste, y a la cama. Habíamos recorrido unos 31 km.
Miércoles 25 de Abril de 2007: Peñaseita-La Mesa(Asturias)
No paró de llover en toda la noche. Nos levantamos y con niebla y llovizna, y bajamos por un sendero junto al albergue hasta alcanzar el río del valle. A partir de ahí, todo fue una maravilla de la madre naturaleza. Aunque no paramos de ascender, hasta alcanzar los 1.147m de altitud que tiene el Puerto del Palo, quedábamos maravillados y encantados por el paisaje húmedo, verde, neblinoso y encantador de los valles. Bajamos el puerto por un sendero de fuerte pendiente y pasamos por Montejurado, alto de montaña donde existe un antiguo hospital de peregrinos, muy bien conservado y en estado de restauración. Llegamos a Berducedo, donde volvimos a comer en el único bar que había abierto, más chacina de la tierra acompañada de vino tinto de Zamora, criado en su bodeguilla y le llamaban vino de “pitarra”.
Mientras comprábamos algo para la merienda y cena, llegaron un grupo de franceses que, desde Casa Hermínia, cogieron la “ruta de los hospitales” pensando que sería más interesante. Su sorpresa fue que tenían que andar 34 km sin pueblos, agua ni bares para repostar. Tuvieron que tomar un taxi, no sabemos donde, hasta Berducedo. La señora que les acompañaba venía descompuesta y en chanclas con los pies destrozados. Descendimos hasta el albergue de La Mesa por senderos tranquilos, frondosos, serpenteantes, con bastante agua y sin parar de lloviznar. La ducha caliente fue nuestra recompensa. Lavamos la ropa, y comiendo algo, llegaron los franceses, que ya eran amigos, porque uno de ellos hablaba algo de español y yo algo de francés. Después de tratarnos las ampollas de los pies, nos acostamos. La jornada ha sido maravillosa.
Jueves 26 de Abril de 2007: La Mesa-Grandas de Salime(Asturias)
La noche fue lluviosa. Amaneció con niebla y frío. Tras limpiar y ordenar el albergue, desayunamos con los franceses, que llevaban lumigás y café en sobre. Sellamos la credencial e iniciamos el camino, bien abrigados para protegernos del frío y el agua que caía. Un fuerte ascenso de unos dos kilómetros hizo que rompiésemos a sudar. En la bajada hacia Buspol, antiguo hospital de peregrinos que en la actualidad es una vaquería, la densa niebla hizo que no viésemos una concha que debía estar a la derecha y estuvimos dos horas perdidos por una pista forestal. Gracias a un vaquero del valle colindante, nos retornó en su Nissan Patrol al lugar donde nos desviamos. Cuando miramos, nos percatamos que la dichosa concha estaba en un mojón tumbado en el suelo. Desde aquí, “caída libre” hasta el embalse donde se quedó inundado el pueblo de Salime, cuando hicieron el pantano. Bajamos de 1.000 a 300 m de altitud en pocos kilómetros. Si la bajada es impresionante, cuando llegas al pantano y ves la ladera de enfrente, parece que estás en la película de la guerra de las galaxias. La estructura y formas, similares a fachadas de viviendas futuristas, es auténtica. Además, su dejadez y olvido le hace no parecer de este mundo. Con una fuerte subida de 600m por carretera, llegamos a Grandas de Salime. Su mejor monumento, La Colegiata del Salvador, precioso conjunto de piedra pizarra, armonioso y de gran belleza, de diversos estilos arquitectónicos, destacando su recio pórtico cerrado con arquería de piedra; fue monasterio en la Edad Media y su origen se remonta al siglo XII. Entramos en el albergue de peregrinos, situado en los bajos del ayuntamiento; estaba abierto y no había nadie, el local en malas condiciones por su antigüedad y mucho olor a humedad. Nos duchamos en el único baño que había con agua fresquita y fuimos a comer al bar “La Barra” que está enfrente del albergue, a la derecha. Una vez recuperadas las energías, y coincidiendo los dos en que no era buen sitio para dormir, recogimos todo y reiniciamos el camino hasta Castro, a unos cinco kilómetros de Grandas; eran las 16:30 y tomamos la calle del Carmen para buscar las conchas jacobeas, en dirección hacia La Farrapa. Tras un pequeño tramo de carretera, nos desviamos a la derecha cruzando Xuntacasa, Cerexeira y Malneira, con extensos prados verdes y donde una bonita capilla de piedra junto al camino, dedicada a la virgen de La Esperanza de Malneira hizo que nos parásemos un momento. El camino nos lo tomamos con tranquilidad, disfrutando del bello paisaje asturiano. Por fin divisamos Castro y a pié del camino estaba el albergue-residencia juvenil de Castro. Los franceses estaban mirándonos llegar y cuando les contamos lo sucedido, no se lo podían creer; ellos no tuvieron nuestro problema porque salieron de La Mesa más tarde que nosotros y la espesa niebla que nos pilló, cuando ellos llegaron al mojón tumbado ya estaba todo despejado. El albergue es privado, con bar y buena comida; las habitaciones tenían madera en el suelo y en planta alta, con calefacción y agua caliente. Castro en un pequeño asentamiento romano llamado “Chao de San Martín”, donde abundantes excavaciones arqueológicas están reconstruyendo el poblado para su explotación turística. Esta noche descansamos pensando que mañana, será un gran día; nos espera el Alto de El Acebo (1.030 m), entrada natural en Galicia.
Continuará…
Juan Díaz Panés

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