11/07/2008

EL SENDERISMO 1ª PARTE

El senderismo podríamos definirlo como la forma de recorrer a pie un sendero o una red de caminos establecidos. No obstante esta definición sería demasiado simple si no la abordáramos en su complejidad, ya que hoy día se caracteriza por muchos más aspectos. En primer lugar implica un respeto implícito al medio natural, pues ya sabemos que el buen senderista es aquel que sólo deja tras de sí sus propias huellas y es practicado por personas con marcado sentimiento ecologista. Por otro lado cada vez son más las personas que utilizan la red de senderos para contemplar a la naturaleza en estado puro, dedicándose paralelamente al estudio de la flora y fauna: avistamiento de aves, botánica, micología, etc. Otro valor positivo y que no podemos obviar es que el senderismo funciona como válvula de escape, como catarsis, canalizando las tensiones negativas que acumulamos por el ritmo frenético de la vida moderna.

En definitiva, podemos decir que el senderismo es una filosofía de vida, un acercamiento respetuoso a la naturaleza, una fuente de conocimiento y una forma sencilla de hacer deporte.

Acercándonos a esta última acepción, la del deporte, el senderismo también contiene elementos comunes de otras actividades afines. Por eso en algún momento se confunde con el excursionismo, el montañismo, el alpinismo o el trekking, término éste que procede de Sudáfrica, del vocablo “trek”: viaje largo y complicado. Por tanto hacer trekking es, en el sentido más estricto del término, recorrer durante más de un día una zona de montaña sin estar en contacto directo con la civilización y de forma autónoma. De igual modo y más cercano al deporte tenemos las travesías de resistencia, que se caracterizan por rutas largas, normalmente de un día de duración y a ritmo más bien intenso. Actualmente en Andalucía lleva años funcionando la copa de travesías de resistencia, para los que quieran ir más allá de la faceta meramente contemplativa.


El senderismo pues, a medio camino entre deporte y turismo, permite un contacto directo con la naturaleza, trazando rutas por lugares de interés paisajístico, cultural o histórico. Pero como hemos visto, para el auténtico senderista las palabras prisa o competición no tienen cabida en su vocabulario, pues la marcha, a velocidad de viandante , permite una observación detallada y minuciosa del paisaje.


Los orígenes del Senderismo son tan antiguos como el hombre. La base del senderismo es caminar, algo que el ser humano ha hecho siempre para desplazarse. Es más, muchos de los caminos que se recorren en la práctica senderista, han estado siempre allí para ir de un pueblo a otro, para el paso del ganado, de los carboneros, etc. Las vías romanas pueden ser un

claro precedente del senderismo, ya que el trazado de algunas ellas, no convertidas en carreteras, aún se utiliza, como la que une las localidades de Ubrique y Benaocaz. Otro precedente lo tenemos en el Camino de Santiago, largo recorrido que ha pasado a formar parte de los senderos catalogados y que sólo en España tiene más de 800 Km. No obstante, aunque el Camino de Santiago fue un importante precursor del senderismo, esta actividad, tal y como se conoce en la actualidad, nació en Francia alrededor de 1.950. Allí se comenzaron a crear los Senderos de Gran Recorrido (GR), que se convirtieron en una actividad asociada al montañismo y al excursionismo. El senderismo como tal nace en España a partir de la prolongación del GR-7 francés, a través de Cataluña. Aquí también recibió la denominación de GR-7 y su señalización comenzó en 1974. Se trata de un sendero de Gran Recorrido que parte de Tarifa y llega a Andorra cruzando España. Forma parte del Sendero Europeo E-4 (Tarifa-Atenas), siendo también el primer sendero de gran recorrido que se señalizó en España. Sigue el levante peninsular desde una situación retirada de la costa, discurriendo por las comunidades de Andalucía (con un primer tramo común y dos variantes posteriores), Murcia, Comunidad Valenciana y Cataluña.

Algunas personas están a favor de que los senderos sean señalizados, si bien esta iniciativa también cuenta con numerosos detractores. Los primeros lo ven como una forma de acercar la naturaleza a cualquier persona que, sin tener amplios conocimientos del terreno, quiera adentrarse en un espacio natural. Los segundos argumentan que esta facilidad de acceso contribuye a la masificación y degradación del entorno natural.

Lo cierto es que no toda la señalización está homologada por la Federación de Deportes de Montaña y Escalada (FEDME) ni todas las marcas siguen la normativa de dicha federación. En cuanto a la señalización no normalizada hay que decir que existen multitud de tipos de marcas para señalizar un sendero. Así tenemos por ejemplo estacas, carteles, marcas de pintura, etc. En cada lugar podemos encontrarnos con formas y colores diferentes, por lo que aquí únicamente se describe la señalización normalizada:

  1. Senderos de Gran Recorrido (GR) (de más de 50 km.): señalización en color blanco y rojo.

  2. Senderos de Pequeño Recorrido (PR) (entre 10 y 50 km.): señalización en color blanco y amarillo.

  3. Senderos Locales (SL) (menos de 10 km.): señalización en color blanco y verde.

  4. Senderos urbanos (SU): señalización en color amarillo y rojo.




Aparte del color de las marcas hay que tener también en cuenta la forma de éstas.







Francisco José García Pulido